La gran mansión

—Cariño, míralo bien. Observa su lamentable aspecto, con esa camisa que le sobresale por los costados, el pantalón que ahoga su cintura y esos zapatos hinchados, embutidos en sus tobillos… ¿Cómo pudiste contratar a un mayordomo tan descuidado? —Pero, cariño… —Fíjate con qué aires de grandeza se muestra ante nosotros. ¡Debería darle vergüenza! ¿Por qué […]

https://xavierturell.wordpress.com/2016/01/19/la-gran-mansion/

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