La noria

Las lágrimas rompieron su mirada quebrando el horizonte de sucesos. Rastro de sales, restos de vida. En medio de la noche, aquella multitud no era nada, sólo sombras, como fantasmas. Él la miraba; ella, temblorosa, le rehuía. La noria giraba y regiraba su incontrolable vaivén de emociones. Pero sus miradas se encontraron en medio delSigue leyendo «La noria»

Una de tantas cartas de despedida, porque el amor no se mendiga.

No puedo reclamarte por no amarme como merecía, porque no se puede pedir a alguien que sienta algo que no puede sentir.  Después de tantos días de no parar de pensar en ti, estar culpándote y a la vez culpándome a mí por hacerlo, ayer en medio de una canción intensamente romántica pasaste por miSigue leyendo «Una de tantas cartas de despedida, porque el amor no se mendiga.»

Una de tantas cartas de despedida, porque el amor no se mendiga.

No puedo reclamarte por no amarme como merecía, porque no se puede pedir a alguien que sienta algo que no puede sentir.  Después de tantos días de no parar de pensar en ti, estar culpándote y a la vez culpándome a mí por hacerlo, ayer en medio de una canción intensamente romántica pasaste por miSigue leyendo «Una de tantas cartas de despedida, porque el amor no se mendiga.»

Momentos.

Hay momentos que te asaltan como un timbrazo a media noche o un fuerte estallido durante la verbena de San Juan. Momentos en los que el estupor, deja sitio a la sorpresa ésta hace hueco a la perplejidad, para que después inevitablemente se instale el alivio o el miedo, en forma de incertidumbre magmática, comoSigue leyendo «Momentos.»