No lo soy.

Pude haber dormido en tu pecho y mirarte de reojo cómo quien mira una estrella para pedirle un deseo, y extender mi mano y acariciar tu cabello enredando mis dedos en tus rizos perfectos. Pude haber escrito poemas entre mil besos y la luna llena, y colgar estelas que se mecen en tu vientre ySigue leyendo «No lo soy.»

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